Relatos - Mas Puta Que Tonta

Abr
13

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Cuando tenía 15 años vi una película porno. Salía una chica, estaba sentada en un sofá. Alguien desde la cámara le hacía preguntas, ella parecía una chica normal, pero se palpaba el deseo, el de la cámara sobre ella, sabiéndose deseada. Al instante aparecieron 3 tíos, que sin mediar palabra le metieron la polla en la boca (uno después de otro), mientras ella masturbaba a los que esperaban. Así uno detrás del otro. Mientras el cámara no paraba de calentar el ambiente con frases cachondas.

Ella era lo más importante de la película, a los tíos no hacía falta ni verles la cara, de hecho ellos, seguramente, estarían ahí gratis, sin cobrar nada, con el único fin de follar con ella. De hecho, puede que esto fuera lo mejor que les hubiera pasado en mucho tiempo, follar de gratis y sin movidas con una chica joven y guapa.

Entonces entendí, casi de forma automática, que la película me importaba una mierda, si se la chupaba a uno o a cien. O si se la metían por el culo o por la oreja. Yo me excitaba al pensar en ella, como objeto de deseo de esos hombres, imaginaba que era yo…Todo eso con 15 años, cuando era virgen.

Sentados en el sofá conmigo estaban Ramiro y José Luis, dos compañeros del insti con los que me había tocado hacer el trabajo de ciencias. Durante un descanso me pusieron la película, aprovechando que no estaban los padres de Ramiro. Los tres permanecimos en silencio durante largo rato. Yo con mis pensamientos, y ellos con los suyos. De repente Ramiro cogió el mando y cortó la película.

Bueno, ¿qué te parece? – Dijo él

¿Qué quieres que te diga? – Dije yo

¿Habías visto porno alguna vez?

¿A ti que te importa?

¿Te parece una guarrería? – Dijo José Luis

Has puesto una película y yo he mirado, ¿qué más quieres? ¿un comentario de texto con nota?

Queremos saber si mañana irás corriéndolo a contárselo a todos.

¿El que? ¿qué tienes una tele de plasma? Jo chico… que impresionante.

¿O sea, que te da igual? – Dijo Ramiro

Sí, si quieres ponla mientras hacemos el trabajo, a mi me da igual.

¿Y si nos sacamos la polla y nos masturbamos? ¿te importa?

Es tu casa, haz lo que quieras…

Bueno, lo que realmente te queríamos pedir es… si nos haces una paja mientras vemos la peli.

¡¿Qué?! – Dije yo, me sorprendió, no lo voy a negar.

No te asustes, te pagamos… te pagamos…

¿Cuánto? – Dije yo

Cuando les pregunté cuanto se quedaron tontos, no se lo creían. Yo después de lo que había sentido viendo la película… no tenía especial reparo en pajear a estos dos, si me daban dinero a cambio. Me parecía un buen negocio, yo no pierdo nada, y mejor que agitar el boli haciendo el trabajo… muevo la muñeca. No sé, no es para tanto.

 

Te damos 20 euros cada uno.

Jaja, eso es poquísimo. – Dije yo

30 cada uno, no tenemos más… – Dijo José Luis

Aceptaría, si no se lo contáis a nadie, y si… termináis vosotros el trabajo de ciencias, ¿ok?

Aceptaron con una gran sonrisa en la boca. Me pagaron por adelantado… y nos acomodamos en el sofá, yo en el medio. Se bajaron los pantalones.

Para ser la primera vez que veía dos pollas no me impresionó mucho, aunque sí estaba excitada por la situación… ver la peli y agarrar dos pollas me parecía lo más: ¡cobrar como una puta pero seguir siendo virgen! Como juego es más excitante que el de la botella… y también como negocio.

La peli siguió: a la tía le metían pollas a la vez por la vagina y por el culo. Entonces cogí las pollas de Ramiro y José Luis y empecé a pajearles. Yo imaginaba que era ella… Ramiro y José Luis empezaron a gemir, les gustaba hacerse los “tíos” conmigo, me tocaban el pelo, palpaban mis hombros… a más no se atrevieron. Entonces José Luis se corrió, varios chorros de semen le saltaron directamente a su propia cara, aunque él estaba tan excitado que no paraba de gritar y revolverse de placer. No creo que hiciera eso siempre que se masturbara… sin duda para él era como follar por primera vez, eso me halagaba ¡cuánto soy capaz de hacer sólo con una mano!

En ese momento entró en casa Salva, el hermano de Ramiro con dos amigos más (de entre 25 y 30 años). Apenas les dio tiempo a Ramiro y José Luis de subirse los pantalones y cortar la tele. Yo me quedé tan tranquila sentada en el sofá. Todo parecería normal si no fuera porque José Luis seguía teniendo su propia corrida en la cara, cuando el hermano de Ramiro se dio cuenta (nada más entrar) se quedó de piedra:

¿Pero que cojones estáis haciendo?

Un trabajo de ciencias – dijo José Luis

¿Y para eso te pones una corrida en la cara? – Dijo Salva

Ramiro se estaba descojonando de risa. Y yo también…

Jajaja, nos estábamos pajeando y le ha saltado encima… jajajajaja…

¿Y tu? – Me dijo a mi

Yo nada…

Joder que suerte tenéis, cuando yo tenia vuestra edad una chica nunca se habría quedado a mirar

¡Nosotros le pagamos! Por 30 euros nos pajea.

Joder como se lo montan… ¿y que más cosas haces? – Me dijo

Nada más – Le dije algo cortada

¿Por 20 me pajeas a mi? – Dijo Salva

Bueno… – Dije sin pensar.

A ver si es verdad…

Se bajó los pantalones. La tenía pequeña, algo morcillona. En ese momento me sentía como al borde de un abismo… estaba traspasando la barrera de la realidad, con esto no contaba. Salva se la tocó un poco y en cinco segundos ya la tenía dura.

Venga – Dijo Salva

No, no, el dinero por adelantado – dije yo, los amigos de Salva soltaron carcajadas.

Salva tuvo que sacar la cartera y buscar los euros, estaba ridículo con la polla al aire. Me pagó, guardé el dinero en el bolsillo, me agaché y empecé a pajearle, mientras el resto no perdía detalle. Yo seguía pajeando con la izquierda (soy zurda), sin apartar la mirada de su polla, porque me daba mucha vergüenza mirarles a ellos, todos clavando sus miradas en mi. Me excitaba muchísimo, pero a la vez me daba corte.

¿Cómo te llamas? – dijo Salva

Ruth – Dije yo

¿Cuánto quieres por chupar?

Sonreí maliciosamente como si supiera de que me reía, como si yo supiera mucho más que él… y que va, no tenía ni idea de que me estaba riendo, pero intuía que era lo que tenía que hacer. La verdad es que en ese momento me habría encantado parar e irme, tenia el cuerpo ardiendo de calor, más que excitación, era desbordamiento… esta situación me desbordaba. Sentía como si fuera en un cohete, a mil por segundo… y no pudiera parar.

Hoy no chupo – Le respondí.

¿Y eso? – Dijo Salva fingiendo que no me creía, con risa burlona.

Solo chupo los miércoles, y hoy es ya jueves…

Todos rieron, y yo seguía moviendo mi mano, pajeándole.

¡Oye Ruh! – Me llamó uno de los amigos de Salva

¿Que? - Me giré un poco y le miré… en ese momento vi sus ojos llenos de deseo…

No hagas ni caso a ese, que es un cutre, te doy 150 euros si me la chupas.

Todos empezaron a silbar y reír, parecía que él había inaugurado los juegos.

Yo también te doy 150 si me la chupas – Dijo el otro amigo de Salva.

Y yo – Dijo el propio Salva.

Yo también reí, joder, mis padres me dan 30 euros a la semana… No contesté, sólo reí, mientras ellos no paraban de adularme:

Venga, que nos estás volviendo locos, ¡estás buenísima!

Al final lo dije:

Vale, pero por adelantado.

Mujer, confía un poco, cuando acabemos bajamos al cajero y te pagamos…

Que no, por adelantado…

Accedieron, y se fueron a sacar dinero. Me quedé a solas con Ramiro y José Luis. Ramiro se bajó los pantalones y me dijo que siguiera pajeándole, al fin y al cabo había pagado por ello.

Hazlo despacio, que no me quiero correr.

¿Y eso? – dije yo

Quiero seguir pajeándome cuando se la chupes a estos.

Podrías chapárnosla gratis, te vas a sacar una pasta gracias a nosotros – Dijo José Luis.

Ponte tu a chupar pollas y gánatelo… – Le dije

Yo no soy una puta – Dijo José Luis

Yo tampoco, de hecho aun soy virgen…

Entonces llegó Salva con sus amigos, que no eran sólo dos, habían llamado a 3 más.

Ruth, nos hemos encontrado con estos amigos por la calle y les hemos contado lo de nuestra fiestecita. ¿Se la chupas también?

Si pagan…

Todos empezaron a reír, parecían vaqueros… Unos bobos… le dan mucha importancia. ¿Es difícil chupar un dedo?, ¿hay que ser muy inteligente para hacerlo? ¿te estás rebajando? pues esto es igual… es sólo un trozo de carne… dentro de una boca, joder. Yo jamás lo había hecho antes, pero me parecía muy sencillo.

Pero nos tienes que hacer un descuento, que somos 6, hazlo por 100 por cabeza.

Ni de coña, 150.

Ya veremos… – Dijo Salva.

Ellos empezaron a bajarse los pantalones y acercarse a mi. Entonces me puse algo nerviosa.

No, no ¡150 por adelantado o me voy!

Hazme el descuento a mi solo, anda, y después te lo piensas con los demás, empieza… – Me dio el dinero y me le guardé en el bolsillo.

Me agaché y vi su polla frente a mis ojos. Entonces me di cuenta de que algo se me había pasado por alto.

Oye, ponte condón – le dije

¿Qué pasa? ¿tienes miedo de quedarte embarazada? Jajajaja.

Todos se rieron. De repente me empezó a entrar algo de asco. Más bien… reparo a meterme la polla de Salva así, a lo bestia, en la boca. Me estaba metiendo en un terreno de aguas movedizas, yo nunca había ni siquiera imaginado que se sentiría al chupar una polla, y ahora que la tenia delante me daba cuenta de que era un bicho considerable, lleno de venas y pringoso.

Venga, ya vale, te pagamos 50 con condón o 100 sin condón, elige de una puta vez que esto no es un concurso de la tele. Son las… 18:12, si a las 18:15 no estas chupando pollas, te vas de esta casa… a la puta calle y sin nada

Vale, sin condón.

Todos me dieron el dinero, uno por uno. Me lo guardé en el bolsillo. Joder, me iba a explotar el bolsillo del pantalón con tanto billete… tenía más pasta que nunca. Pero llegó el momento de ganármelo. Me agaché, cogí la polla de Salva y me la metí en la boca… todo lo que me cabía…

Eyyy, cuidado, no te atragantes, que esta es mucha polla – Me dijo.

La verdad es que estaba como un flan, enseguida se dieron cuenta de que no sabía ni como chuparla, pero empecé, poco a poco… Fue super raro, su polla estaba caliente y dura, pero a la vez, estaba blandita… un dedo tiene hueso, una polla no.

Salva me sujetaba de la cabeza, y yo me dejé llevar. Lo peor es que enseguida lleva el momento en el que tienes la boca llena de saliva con sabor a polla. Tampoco imaginé eso. Traté de no tragar saliva hasta que no pude más, y tragué… Ahí fue cuando me empecé a sentir una puta, no fue antes (cuando empecé a chupar), no, fue cuando tragué saliva con sabor a polla.

Pero ahora venía algo aun más sustancioso… Salva apretó mi cara contra su polla, yo pensaba que simplemente le excitaba, me empezó a dar arcadas tener la polla tan dentro, y entonces se corrió… varios chorros de semen salaron a mi garganta. Entonces logré sacarle la polla y empecé a toser… el semen estaba por todas partes, en mis labios, boca y garganta… Me lloraban los ojos, por reflejo… Mi cara así les excitaba aun más. José Luis me dio un vaso de agua, cuando fui a beber vi que en el fondo había una corrida:

Es mi pequeña contribución – Dijo José Luis.

Yo bebí igualmente, me daba igual…

Llegó el siguiente tipo, puso su polla frente a mi y yo empecé a chupar. Por lo menos tuvo el detalle de cuando se fue a correr, me avisó, me pidió que abriera la boca y se corrió lanzando su semen dentro… así por lo menos me dio algo más de margen para no tragar. Aunque las arcadas me entraron igualmente. Y así con los 6 tíos… se la chupé a todos hasta que se corrieron en mi cara o mi boca.

Cuando terminé Salva me dio mi mochila y me abrió la puerta de la casa.

Déjame que me limpie un poco antes – Le pedí.

Eso te costara 50 euros por cada una de las corridas que te quieres limpiar, en mi baño no se limpia semen cualquiera… nos da asco, somos una familia conservadora.

Salí por la puerta con la cara, y la ropa manchados de saliva y semen… De camino a mi casa entré en un Burger y me limpié un poco. Estaba agotada, me sentía muy rara, en el fondo estaba muy contenta… sabía que lo que había hecho rozaba la humillación, pero ¿acaso 690 euros no pagan 2 horas de trabajo? ¿cuánto ganan las chicas de mi edad en este Burger por todo un mes? Sinceramente: prefiero chupar pollas.

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